Mermelada de moras

El fin de semana pasado nos fuimos al pueblo para recoger moras. En Navaleno (Soria), hay zarzamoras por todos sitios, sin necesidad de alejarse del propio pueblo, así que la tarea es sencilla. Las niñas se lo pasan “pipa” recogiendo bayas, comiéndose una de cada dos, y mi marido y yo disfrutamos un montón de estas escapadas familiares.

recoger moras

Lo único malo, por poner un “pero”, son los arañazos en manos y brazos y lo perforadas que nos quedan las yemas de los dedos …  aun hoy, cuatro días después, me tengo que estar sacando alguna espinita que otra. En cualquier caso, reconozco que esta parte “menos divertida” se me olvida en cuanto hago la mermelada al día siguiente de cogerlas ¡Mmmmmmm! ¡Qué sabor! Nada que ver con las confituras comerciales.

Tras la recolección de las bayas, selecciono las más grandes y bonitas para congelarlas y, de este modo, poder decorar con ellas desayunos y postres durante muchos meses. Las que son menos bonitas (¡pero igual de ricas!), las uso para hacer mermelada.

Mi mermelada no lleva azúcar añadido pero queda igual de dulce que si lo llevase,  usando fruta desecada. Es un forma de añadir azúcar pero no libre (ya que está asociada a la fibra de las frutas que la contiene), lo que es mucho más saludable por reducir el pico glucémico en sangre.

El principal ingrediente de hoy son las moras (o zarzamoras) que son frutos silvestres ricos en pectinas (fibras que ayudan a controlar el colesterol), minerales (sobre todo sodio, potasio y hierro) y vitaminas (principalmente, C, A y B9 o acido fólico). Quiero resaltar lo positivo que es que tengan hierro y vitamina C, en conjunto… y así te “cuelo” una pequeña lección de nutrición.

El hierro vegetal (hierro no hemo) tiene menor biodisponibilidad que el de origen animal (hierro hemo), pues se encuentra en forma de hierro férrico (fe3); el cuerpo debe reducirlo a hierro ferroso (fe2), que es la forma en la que está presente en fuentes animales, para que pueda ser absorbido. Dicha reducción se ve facilitada por la vitamina C. En el caso de las moras, ambos elementos están en el mismo “continente” así que ¡voilá! ¡Dos pájaros de un tiro!

vegano frio

Mermelada de mora

mermelada

Ingredientes

Moras

Zumo de limón

Ciruelas pasas

Pizca de sal

 

Preparación

Paso 1.- Se extienden las moras en un bandeja y se rocían de limón. Se dejan reposar mínimo un par de horas para que las bayas suelten su líquido.

Paso 2.- Se pican ciruelas pasas en pequeño. La cantidad depende de lo dulce que queramos la mermelada.

Yo suelo usar entre un cuarto y un tercio de ciruelas, respecto a las moras. Podemos ampliar la cantidad al gusto aunque según aumenta la proporción, la mermelada dejará de ser de mora para ser de mora y ciruelas, jejeje. Tampoco es que sea mala opción.

Paso 3.- Poner las moras, junto al liquido que han soltado, y las ciruelas picadas en un cazo. No hace falta añadir agua. Se ponen a calentar el cazo hasta que burbujee, momento en el que se baja la intensidad del fuego. Si la fruta soltase espumilla blanca (impurezas), se retira.

mora cocinado

Paso 4.- Se cocina, removiendo para ayudar a que las bayas se conviertan en un puré, durante unos 45 minutos a fuego lento.

Paso 5.- Una vez cocinado, reserva un par de cucharadas del puré en bruto.

Paso 6.- Pasar el puré por un pasapuré para obtener una pasta ligera y sin grumos.

Paso 7.- Mezclar la mermelada obtenida con las cucharadas de puré en bruto de modo que la textura de la mermelada no sea tan plana.

Nota: El paso 7, se puede omitir pero el 6, no. Las moras tienen muchas semillas y si estas no se apartan, resultan desagradables al comer.

Resultado:

La crema ligera que resulta después de usar el pasapuré, es la mermelada.  En el momento del cocinado es bastante ligera pero se compacta un poco al enfriar.

La parte de moras que no pasan a través del pasapuré (despojo), también lo conservo y lo añado a los platos donde las semillas son “bienvenidas” como en un bol de cereales del desayuno.  Además, el despojo tiene la mayor parte de fibra insoluble que es beneficiosa para el tránsito intestinal.

Posibilidades de consumo:

.- Por su puesto, la más obvia posibilidad de consumir esta mermelada es con pan tostado. Un clásico que nunca decepciona si el pan en bueno.

.- También se puede añadir para acompañar tortitas o crêpes -¡siempre caseros!- como los que ya hemos preparado de avena y plátano.

.- Se puede usar para hacer batidos, añadiendo un par de cucharadas de confitura a un vaso de leche (de vaca o vegetal); también se puede añadir otros ingredientes al batido como un plátano o medio aguacate que aportan mayor dulzor (en el caso del primero) y cremosidad, aunque la variedad es infinita como vimos en la receta de los batidos verdes.

.- Se puede añadir esta mermelada a la masa cruda de bizcochos o magdalenas para dar color; además, aporta un sabor dulce pero cítrico que sustituiría o complementaría a la cáscara de naranja o limón. También se puede añadir como relleno en vez de integrarlo al bizcocho.

.- Se puede añadir al bol de cereales, aunque yo, como ya he comentado, para este caso utilizo el despojo de la mermelada. Mi opción favorita es espelta hinchada con manzana picada, plátano picado, nueces en trocitos, despojo de mermelada de bayas o fresas y leche de almendras.

.- Se puede usar para hacer helado de mora (que yo, personalmente, hago mezclando plátano helado batido, sirope de arce (que da un punto a caramelo) y confitura de moras, todo bien mezclado.

¿Alguien da más por menos?

Esther Morillas

Cocinera amateur casi vegetariana

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