Hummus

¿Alguna vez habéis intentado “empezar la casa por el tejado”? A veces es imposible y otras, aunque posible, es mucho más difícil de lo que debiese. Pues casi os diría que es lo que me ha pasado a mi… porque me he liado a colgar recetas y me he dejado “en el tintero” una que es básica y, por lo tanto, os ayudará a crear platos distintos a partir de él.

El plato que hoy os traigo es el hummus o paté de garbanzos. Encontraréis mil recetas en Internet porque es un plato de medio oriente muy común que, de un tiempo para acá, también es fácil de degustar en nuestro país (y muchos otros). De hecho, con más o menos acierto, también se puede comprar en muchos supermercados. Mi hummus comercial favorito, y adelanto que no me pagan por decirlo (aunque no me importaría, jajajaja), es el del Lidl.

Creo recordar que la primera receta de este plato me dio una compañera de la universidad, Lara Kalaf, allá por el 98…. Uffff, cómo pasa el tiempo!!!  Al principio la gente me miraba con escepticismo pues les resultaba un plato muy exótico, al igual que aún me pasa todavía hoy con el babaganush.

Ahora que se está popularizando la comida real (realfood) y  existe la tendencia de comer saludable, a casi todo el mundo le suena la quinoa, la chia, el tahiní… y, por supuesto, el hummus. Poquito a poco se hace “el camino”, jijijiji. Pero no me lío más… cierro el pico y ¡vamos a por la receta!

vegano frio

Hummus

Hummus

Ingredientes:

500 gr de garbanzos cocidos

3-4 cucharadas de tahina

1 ajo

el zumo de 1 limón grande

5-6 cucharadas de AOVE

1-2 cucharaditas de comino picado

1-2 cucharadita de pimentón

Sal

Preparación:

1.- Poner todos los ingredientes juntos, añadiendo un poco de agua de la cocción (si son caseros) o del grifo (si son de conserva) y triturar  hasta obtener un pasta homogénea. Si cuesta mucho triturar o queda demasiado apelmazado, añadir más agua y corregir de sal, pero siempre con cuidado para no “aguar” la mezcla.

2.- Enfriar en la nevera.

3.- Comer.

¿Puede ser más fácil? 😉

Presentación:

Se puede usar como relleno de bocadillos, relleno de verduras (pimientos rojos, tomates y pepino son mis favoritos), como aliño para ensalada, acompañamiento de verduras a la brasa o plancha o como un dip, junto a crudités y/o pan tostado (mejor si es tipo pita).

Si se trata de un dip, a mi me gusta presentarlo en un plato o bol, “arañando” la superficie con un cubierto (para crear surcos), y añadiendo un chorro generoso de aceite de oliva, pimentón y perejil.  A veces también añado por encima semillas o unos garbanzos cocidos, que he reservado, o unos granos de granada. Mmmmmm…. Ya estoy salivando, jijjiji.

Consejos:

Como decía al principio, es un plato muy versátil que, con poco que se varíe algún ingrediente, ya tenemos otro plato diferente.

Se puede añadir, antes de triturar, aceitunas encurtidas sin hueso, pimientos de piquillo asados, remolacha cocida, zanahoria cruda o cocida, setas, perejil abundante (¡solo uno de ellos!)… y tendremos un paté distinto.

También se pueden añadir aceitunas picada o tomate picado, fresco o deshidratado, y mezclar, para que hayan tropezones… o se pueden cambiar los garbanzos por otra legumbres y, ¡voilá!, un humus distinto. Probad, probad… y me contáis!!

Besitos.

Esther Morillas

Cocinera amateur casi vegetariana

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